A propósito de “Análisis del Desamparo”
de J. A. Sánchez Espinel
I, Prospecto
Altamente recomendable para no deprimirse ante la inopia provocada por el sistema. No se trata de un preparado magistral para superar la actual situación, que se prevé tan larga como tendente a considerarse normal; pero ayuda. Lea despacio a ser posible y cuantas veces crea preciso buscando las cadencias y ritmos del lenguaje más sencillo. En su defecto se recomienda la acción de un rapsoda; rechácese si es de vieja escuela, en cuyo caso sería necesaria la pericia de un actor dramático. Desconfiar de gente fingidora, chaqueteros al uso o imitadores.
Si se anima y advierte mejoría en estados de soledad o incomprensión existe un acervo de preparados en lengua española y traducciones de amplio espectro. Advierten los especialistas de la presencia estimulante de nerudiana, en dosis generosas con toques clásicos. (Consulte antologías.) Hierro y Lorquiana son elementos que se advierten en suspensión. El preparado produce efectos de reciprocidad y entendimiento, potencia todo efecto benéfico, benigno y amable. En caso de no lograr el alivio buscado ni la sonrisa implorada ni la solidaridad a que se aspira, acudir urgentemente a un psiquiatra de confianza; extreme las precauciones.
Dosis y posología: Léase solo o combinado con sonrisas, coméntese con amor y esperanzas de futuro. Se recomiendan lecturas compartidas con su mejor amigo o amiga, según cuadros. El uso alternativo de diccionarios es altamente recomendable. Es probada la eficacia del amor y la alegría como coadyuvantes en el proceso de asimilación. Tras un prolongado tratamiento de poesía se han advertido efectos de ternura, atisbos de entendimiento y miradas hasta enamorarse. En casos de lectores con estabilidad mental satisfactoria, es muy posible que se tolere totalmente y con disfrute del contenido, en cuyo caso se agradecerá lo comuniquen al laboratorio de referencia para no corregir los supuestamente nocivos efectos denunciados por inciertos políticos, iletrados, advenedizos e insensibles que sabotean laboratorios, boticas y reboticas.
Contraindicaciones y efectos secundarios: Es incompatible en casos de apriorismo y suficiencia. Si siente indisposiciones o sensación de no entender, pruritos, náuseas, rechazos, siempre mentales, consulte a un lector especialista; evite consejos profanos. No se recomienda un lavado de cerebro a la luz astral de cielo raso. Sí se recomienda cerrar los ojos para abrirlos lentamente a la realidad, se corre riesgo de fuertes impresiones. En caso de pérdida súbita de la noción de tiempo y espacio, desconfiar de chamanes de opereta y bufones con ínfulas. Amnesia y somnolencia no se han descrito, ni pérdida de conciencia, ni estados críticos por buscar soluciones que aseguran no existen; hay autores que afirman su posibilidad en este mismo mundo. En caso de embarazo leer en voz interna. Ante hipersensibilidad a cualquier intención consultar al cielo estrellado de cada noche y dejar actuar al instinto bueno. Es muy recomendable un prolongado tratamiento de altas dosis de valor y alegría.
Recuerde que la Poesía, en cualquiera de sus manifestaciones, debe mantenerse al alcance de todos, especialmente de los niños.
II
en la comba plomiza de una siesta
a temperatura de una cerveza negra
bien helada al desamparo del viento polar
y si no disponemos del mínimo utillaje
para montar un quirófano ambulante
o fijo en la planta quinta o en el sótano quinto
mientras bebes y te arrepientes
por diseccionar pavanas desquiciadas
con éter sin receta bastardeando el narcótico
es preciso que sobornes a tu intelecto
elabores esquemas e improvises
escalpelos espéculos hipodérmicas bitoques
el instrumental necesario para intervenir al mar
de una dolencia inguinal persistente y mórbida
en el oleaje de prodigioso verde y cresta encabritada
cortando por lo sano cauterizando luego
evitar aspirar los vahos del degüello y del cauterio
no destilar formoles en alambiques
de prohibición y asesinato
ni usar emulsión de las retortas
con algo de yodo y cloranfenicol a bajo coste
no suele dar resultado ante el mundo doliente
postrado en la inopia crónica y fatal
desempañar de elegías el níquel de los hospitales
ni hilar gasas tafetanes apósitos del color que se desee
desde dudosas madejas de lechoso lino sintético
aunque se logre suficiente hilo de aséptica sutura
con indiferente entorchado de bordones disonantes
para lañar bocas silenciar palabras y otras hemorragias
callar es otorgar con pericia y buena fe a justificar
se trata de un alto secreto de lobotomía
que no debe saberse escaleras abajo
o en el despacho principal
donde el enemigo brilla de laureles y ocurrencias
entre larvas de oxiuro filandrias parásitos ya descritos
las lentes de los endoscopios podrían escrutar
el tegumento del amor hecho pedazos
el agua donde lavan pruebas y poluciones
la infección que nos devora en todo caso
a largo plazo con epidurales anestésicos
y todo el cansancio inyectado
en la quinta vértebra del telespectador
codificado por conocidos benefactores
protegidos del gremio de la usura y el caciquerío
emergente en los salones de últimas curas
donde se fuma e imprimen sueños de psicoanálisis
para la emisora local de muy poca cobertura en efe eme
o para la prensa que sólo pone los titulares
no es posible a la luz de los reflectores utilizados
en los fallidos bombardeos del 41
ante el amor a la verdad que anda incontrolado
no se precisan pociones divanes ni anestesias
sin fármacos el tiempo hará los milagros
no suelen dejar rastro por los hospitales
ni siquiera para componer muecas de besos
ni mácula en las placas de titanio
que refuerzan el esqueleto del amante mutilado
desechan el látex profiláctico o legran la mucosa
recipiente de estrellas reflejadas en lo translúcido
ahogadas en un llanto preventivo o amortajado
si finalizan es preciso no lavar no enmascarar
ni hacer enjuagues de licor de perborato
ni constreñir las zonas afectadas
con ungüentos de aceites esenciales de violetas
ni arrepentirse de haber amado a la enferma
hasta pretender su total recuperación
ni extirpar el brote de una lágrima sulfurosa
aunque la tenue luz de gálibos en los ascensores
vomite tedio por las sombras de araucaria
ante el síndrome de fritanga del placebo
mientras amenacen sin decretos y nos impidan
instalar quirófano experimental en el desván
o ambulante
por la habitual querencia hacia periplos libérrimos
por extirpar el tumor benigno consiguen dañar
el dulcísimo beso amorosamente enquistado
desde los tejados de Dublín aquella tarde
o en los guetos de Praga cada invierno
que los curanderos acuden a clínicos parisinos
espumante fumeque tango y baños
dejándonos ante Gibraltar desprotegidos
y a este lado del caos limpiamente mutilados
ante un mar sin olas ni boleros leídos
con lamentos cantados por atiplados náufragos
simpatizantes miopes o subvencionados
junio, 2002
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24 de junio de 2002
22 de mayo de 2002
”Isla de Silencios”
A propósito de ”Isla de Silencios”
de Miguel Vázquez García. mayo, 2002
“Tú que consagras la creación del verbo
no condenes mi isla a los silencios
no alejes mi poética del parnaso
y hagas de mí puro desprendimiento”
Y que sea el aire, ese aire,
aire surgido del caos,
fluido por sábanas cantoras de salmos,
suspiros y cantatas de serena pureza,
que se prostituya apuntalando lo innombrable:
a ese fantoche de trágica madera,
ajeno a la llamada del sollozo semejante.
A ese rey bufo, sansebastianizador
del militante desprendimiento,
en un parnaso de lluvias seculares,
de sortílegas palabras,
epifanía jubilosa de la nata carnal
no nacida aún al aire que la espera.
Y que sea el aire, ese aire,
convertido en patíbulo al vacío,
entierro colmado de estrellas,
de rojos goterones por el azul ultrajado.
El mismo aire consagrado por Neruda,
máxima aurora de los paraísos australes
e islas pobladas de silencios por siempre,
por estar para contarlo en sueños,
en duermevela de arañazos y olas afiladas,
ante el estrago a la palabra al amor debida
y ante ángeles muertos en los estadios,
despojados de su divinidad y de su voz.
Y que sea el aire, ese aire,
sábana de inaplazables cópulas,
desde Bóreas elemental, trascendente,
el que sostenga el espadón
del gusano fratricida, reprobado
y reclamado por un poeta acuático
despeinado por el aire, ese aire,
corona y cabellera, pensamiento
y quebranto del compañero presente,
resistente, que no huye hacia la ausencia
y en su noche es ferrocarril, torrente,
imantada cordillera que no calla,
lengua de piedra concedida y convocada.
Y que sea el aire, sí, ese aire,
el que enseñe a decir como un oboe dice
y a pulsar como la lira que el ciego pulsa,
que palpa escalas y las sube
con la púa y tacto que ve lo que canta
por propagarlo por el aire, ese aire,
gaditano de alegrías y de tangos,
de décimas y zambas de la esperanza
amanecida en sierras,
bahías, vientres iluminados;
y no ese aire de mortaja y asesinato
que ensarta corazones y gargantas
con vara enroscada de dorados robles.
Y que sea el aire, ese aire...
Sí.
Andamio para los suspiros del dolor
y coplas vulneradas por la infamia;
aire de la poética a todo trance,
en que nos asistan ángeles
conocedores del canto-noche,
que no callan la Historia y la Cantata,
Crimen General de América Latina,
continente tan nuestro en el dolor
y en el aire...
Ese aire como nuestra herida de ser seres,
aire de palabras como espuelas y claveles en verbo,
memoria, son y uvas de desprendimiento,
Miguel.
de Miguel Vázquez García. mayo, 2002
“Tú que consagras la creación del verbo
no condenes mi isla a los silencios
no alejes mi poética del parnaso
y hagas de mí puro desprendimiento”
Y que sea el aire, ese aire,
aire surgido del caos,
fluido por sábanas cantoras de salmos,
suspiros y cantatas de serena pureza,
que se prostituya apuntalando lo innombrable:
a ese fantoche de trágica madera,
ajeno a la llamada del sollozo semejante.
A ese rey bufo, sansebastianizador
del militante desprendimiento,
en un parnaso de lluvias seculares,
de sortílegas palabras,
epifanía jubilosa de la nata carnal
no nacida aún al aire que la espera.
Y que sea el aire, ese aire,
convertido en patíbulo al vacío,
entierro colmado de estrellas,
de rojos goterones por el azul ultrajado.
El mismo aire consagrado por Neruda,
máxima aurora de los paraísos australes
e islas pobladas de silencios por siempre,
por estar para contarlo en sueños,
en duermevela de arañazos y olas afiladas,
ante el estrago a la palabra al amor debida
y ante ángeles muertos en los estadios,
despojados de su divinidad y de su voz.
Y que sea el aire, ese aire,
sábana de inaplazables cópulas,
desde Bóreas elemental, trascendente,
el que sostenga el espadón
del gusano fratricida, reprobado
y reclamado por un poeta acuático
despeinado por el aire, ese aire,
corona y cabellera, pensamiento
y quebranto del compañero presente,
resistente, que no huye hacia la ausencia
y en su noche es ferrocarril, torrente,
imantada cordillera que no calla,
lengua de piedra concedida y convocada.
Y que sea el aire, sí, ese aire,
el que enseñe a decir como un oboe dice
y a pulsar como la lira que el ciego pulsa,
que palpa escalas y las sube
con la púa y tacto que ve lo que canta
por propagarlo por el aire, ese aire,
gaditano de alegrías y de tangos,
de décimas y zambas de la esperanza
amanecida en sierras,
bahías, vientres iluminados;
y no ese aire de mortaja y asesinato
que ensarta corazones y gargantas
con vara enroscada de dorados robles.
Y que sea el aire, ese aire...
Sí.
Andamio para los suspiros del dolor
y coplas vulneradas por la infamia;
aire de la poética a todo trance,
en que nos asistan ángeles
conocedores del canto-noche,
que no callan la Historia y la Cantata,
Crimen General de América Latina,
continente tan nuestro en el dolor
y en el aire...
Ese aire como nuestra herida de ser seres,
aire de palabras como espuelas y claveles en verbo,
memoria, son y uvas de desprendimiento,
Miguel.
25 de agosto de 1999
Juanito Maravillas.
Que no te falte Gloria, Maravillas
Las tertulias se envalentonan y se aceleran por pendientes sin retorno. Los relojes se vuelven locos sin atender al tiempo real y giran como las veletas en los vendavales. Otra copita. El corazón calla mientras la charla se va espesando, hasta que el cantaor, en pleno ejercicio de maestría, declara: mira cómo hacía esto el que mejor lo ha cantao. Es una pena hecha copla y más se trastornan los relojes. Las botellas de peleón se camuflan en el jolgorio y se va logrando un fino con los tercios y los remates de los cantes. Los profanos blasfeman. El que paga quiere alegrarse. Nadie sabe los motivos y si alguno los tuviera se emborracharía conmigo. Es el reino del humo de tabaco y el carraspeo de las salías. Que no falte gloria. Otra copa. La espuela, que nos vamos. Viene, como se va, el perfume de una mujer de tronío, mezcla de olores y de aromas, ensoñación de otras mujeres de época, de las de los tiempos valientes. Mira si estaba borracha que hasta el vino de la copa se le caía. Ante el deslucido y mezquino mobiliario del establecimiento van surgiendo los mejores cantes del repertorio. El Chato sí que cantaba bien aquello. Gómez Sodi, como un orondo prelado, aguarda a que su verbo chorree por los compases huidos del pentagrama. Lo recogí siendo un niño. Es una monomanía eso de rodearse de lo mejor del cante, del mundo, en una noche de copas, tan terca como un personaje diestro en manejar el caballo y un maestro en refrescar manzanilla. Delirios por pertinaces hastíos; ganas de huir, un ratito aunque sea, de un agobio acostumbrado. A todos nos han cantado en una noche de juerga... Vallejo sí que hacia bien la seguiriya; ¿cómo era aquella de San Agustín? La llave de oro del cante va, brillando con mayor o menor fortuna, por las cerraduras de las cárceles del pecho; ya ahítos de vino y de nostalgias. De un cantar canalla tengo el alma llena... De mano en mano: la llave, la copla, la copa, el naipe, la cartera, un décimo de lotería, el carné porsiacaso, la melancolía en octosílabos, un sentimiento en los tuétanos, unas medias de seda para la parienta. Cómo era aquello del Torre de un refajo y unas enaguas de percalina. Otra copita. Ahora un cante más liviano. Quien hizo versos con su pena huye hasta los sueños del hedonismo inalcanzable, es el lujo de una jarana de tres cochinos reales. Tenía yo estas libritas reservadas... Una ronda anónima que habrá que descotar; luego, a la hora de ajustar cuentas con el tabernero somnoliento. Como tú no tienes ni velo ni mantilla, tú no puedes ir. Es el que mejor lo ha cantado... y una legión interminable de mejores se apiña tras los laureles que se otorgan entre picadura y tapas de charcutería. Aquí que no falte gloria bendita. Quién puede igualar el cante de Tomás, ¿y el de la Niña? Pero aquella malagueña de don Antonio Chacón. Cántate un fandanguito. El cantaor, acostumbrado sólo a los que saben escuchar su cante, se indigna. Sospecha improperio, irreverencia de profano, intimidación de falsas cabalerías librescas del tres al cuarto, un insulto al supremo arte del fandango; y se revuelve en defensa del rey chico del cante de quien se siente vasallo. Que del nío la cogí... El gran fandango, el natural, le otorgó los dones de su preciosa gama. Es como un juguete que mata, como una luz que ciega, como un vino que ahoga, como esa alegría que hace llorar. Cualquier cosa: la vida. El fandango es grande en su sencilla apariencia. Así era lo de la Perla, escucha y calla... El fandanguillero, se ilumina por fuera y por dentro, todo lo explica cantando y los ojos son resquicios endiablados de pavesas y humareda. El corazón, que es otro reloj que se macera en el vino fresco de los viejos tonos, galopa hacia el vértigo de un ¡ay! Inventario de las maneras del cante, porfía de aquella copla. Cómo era aquel remate... El mejor de los toreros. La mejor bailaora. El mejor vino. En aquellos días, a ciertas horas, hasta la penuria era lo mejor para las cosas del arte y las del querer. Cómo tocaba Melchor, Juan... A mí me tocaba muy bien el Granaíno, Vicente. Lo mejor del mundo: una cabalgata por el mostrador lleno de cristales escurriendo el empañado desgaste. Te acuerdas de Caracol: venga, cristal nuevo para esta copita, que voy a convidar yo a estos señores. Eso lo dijo en el Gran Brí. Gloria bendita para todo el mundo. Que no falte aquí de ná; que me voy a entonar por una soleá que le escuché a Marchena un día con Valderrama. Destemplado de copas y amaneceres, los calendarios pregonan cartuchos y nitratos que no entienden de estos tonos a compás: cosas de hombres y mujeres delante de una copa de vino, o a la reja de mocitos y rosas de abril y de mayo. Ni relojes ni calendarios entendieron nunca al cante; por eso siguieron su torpe camino de destrucción y de olvido. Dónde está el Maravillas. Oye Juan, dice éste que Marchena era un cantaor de mermelada. Ése no sabe escuchar. Despliega el cantaor su espléndido retablo de fandangos y milongas, de colombianas y guajiras, de vidalas y habaneras. Maniguas y cortijadas en los barandales nocturnos. Era un jardín sonriente... Era arrogante y morena... Mira, que cómo cantaba aquello Vallejo... Todos los cantaores de un pretérito marchito, todos los niños y las niñas de esta España-Niña, cantaora hasta más no poder, y más bailaora que todos los trompos del firmamento. Cómo era aquello del Niño la Huerta. No, eso era del Carbonerillo, del Palanca, del Frejenal. Y Tomás el papelista y el Lebrijano y Curro Pabla, que era el hermano de...Yo que sé... Copas de vino y emboquillados ingleses en cajas rojas. Dame que líe uno de los tuyos. Van y vienen cantes añejos y de dudosa solera. Un día de estos te quitan el pase. Unos y otros escondiéndose de lo que se canta. El Pastor Poeta y Federico se apuntan a las últimas rondas, ya se puede hablar de tó y no pasa ná. Romance a Córdoba... En el Mercantil tomando una de Pastora. En el fondo de las copas se estremece un recuerdo sucio de besos y arena creyendo que era mozuela. Es el momento de ir pagando e irse. El momento, que no la hora. Me da usté candela, amigo: El Nene. ¿Te acuerdas de Manolo el Chófer? Y de Campoy. La madrugada exige el despeje con un cafelito y una copa de aguardiente. El café del mercado, a la luz de relucientes máquinas doradas, sabe de madrugones de currantes y del parrandeo de medio tapón. Órbitas que se alternan ante el altar de las tabernas, porque los relojes se volvieron locos el día que los hicieron redondos. Sólo es uno el café, porque el aguardiente corre como el pensamiento por los barrancos de la locura por todo lo perdido y lo nunca hallado. La juerga, que llegó hasta la madrugada, empitona de mañana a los pensamientos abotargados de horas, de vino y de tabaco. La cabeza va colmada de versos redondos como los escotes, de arrepentimientos y de quien-pudieras. En la playa de levante se despabila el tiempo callado que se va hora tras hora. Ya se van retirando los de la harka curdela. Esta noche al cantaor no le ha lucido el arte. Mejor con amigos que con esos que no dan ná a nadie; quitan. El plomo se va haciendo plata en la mar, con la parsimonia de un tiento, hasta llegar el numen de todas las gemas. Juan, ¿y ahora, qué nos vamos a tomar ahora? Juan traga saliva como si fuera machaco y, arañando a la primera estrella su trémulo brillo, mira como si acabara de entender el mundo. La primera estrella es la misma que la última... y tiene nombre de mujer. Como amaneciendo, que lo está, se hace una nueva luz coronada de frutas y monedas. Te voy a cantar un fandango que acabo de aprenderme. Es una toná, sin toque. Es tanta su maravilla que me ahoga. Escucha, que me parece que así no lo ha cantado nunca nadie.
Hoy ha amanecido por Poniente, Juan. Te dejo en tu playa linense; me voy al curro. Que no te falte Gloria bendita, Maravillas.
30 de mayo de 1999
Juan Mesa Serrano, introductor del duende.
En el libro de Crescencio Torés Butron,
"Paisajes lineses"
"Paisajes lineses"
A veces se hace palpable un alto en el tiempo, una parada que hace congelar la mejor época de toda una existencia. Juan aparece como herido por ese rayo de nostalgia y de aprendizaje a través de los recuerdos, enmarcados en un espacio delimitado por una geografía urbana que le es afecta. De haber sido escritor, Juan Mesa hubiera compuesto una alabanza de aldea como aquellos clásicos que entendieron del mundo y el auténtico espacio vital, como quienes distinguen el oro del oropel, sólo como quienes huelen a canela y a clavo. En su rincón, a Juan Mesa le gusta decir “este rincón andaluz”, ha ido elaborando una madeja de nostalgias y recuerdos que el mismo ha ido modelando. Dotado de una exquisita sensibilidad, tanta sensibilidad acaba hiriendo, ha ido coleccionando afectos propios y respuestas de los más importantes artistas que han pasado por nuestros escenarios locales; es decir, “todos”. Juan tiene alma de coleccionista, de antiguo colector de tesoros ideales, y ha ido atrapando gestos, palabras y miradas de los mejores. Es un afán por reproducir el objeto de la suprema admiración. Yo creo, me atrevo a decir, que Juan Mesa ha hecho, por las aulas de los camerinos del Cómico y del Parque, su propia escuela. Se puede ver la sonrisa de Emilio Villar - con capa, sombrero, florete de adorno y la gloria en su talante- franqueando el paso por los entresijos de las cajas del teatro; entre bambalinas, diablas y baúles de mimbre. Aquellos recipientes de todos los pertrechos para vestir de gala los sueños reprimidos en aquellos patios de butacas; de aquella época cañí, piropeadora y galante, de quejas a la reja y señorío a caballo. Tiempos de mucha mala leche y copa de fino, y el sombrero en la mano como persona de diplomacia; de aquella sensación de aseo semanal y lentejuelas, de muselina morena y las falsas blondas de los escenarios. Años cuarenta y cincuenta: “los mejores”. Hay, aún, castizos que lo afirman a verso y copla. Sólo los mejores perviven... eso siempre y menos mal.
No contento con la consecución de una firma, algunas analfabetas y geniales, sobre complicadas fotografías de estudio, Juan Mesa, acompañado de alguno de sus fieles en la lucha, persigue a sus admirados artistas por los cafés próximos. En el Hotel Iberia se hace tertulia y se toca el piano para adelantar acontecimientos o recordar tonadillas del empaque; Alberto Castilla, propietario del hotel, solo tiene oídos para su Isabelita Dorado, su gentil esposa. Hubo una felicidad hecha nube por los estanques de la abulia provinciana que se vestía de gala con los artistas que iban pasando. Entre funciones, a veces durante los entreactos, las figuras de postín que apostaron por el bolo de “provincias” se deslumbran con el despliegue de afectuosa admiración que Juan Mesa les va ofreciendo. Algunos calan el mensaje en lo más hondo de su sensibilidad y se crea un fluido que en Juan pervivirá por siempre. Sin duda este es un “rinconcito andaluz” de mucho saber escuchar...
Pero hay momentos en que no va a salir del teatro, no acudirá a la caza y captura del cantaor o de la bailaora o del característico afamado: esa gente extraña a estos mundos de charcos y maceterío. Gente de maneras que alertan la novelería y que se van a tomar café con panquequi o pescao frito con media del fino de más tronío, según la época. Bostezos de la fama, mientras se mata tiempo esperando el segundo pase y, luego, caer en el autobús o en la pensión aquella en la que trabajaba el “Niño de la Palma”, progenitor de raza y archipontifice de verónicas y estoconazos en los rincones de los elegidos. Porque Juan iba también tras los toreros, por consideración al sacerdocio de los sacrificios solares de la gracia y el arte supremo. No se sustrae ante la belleza, creación humana, sobre naturaleza fiera de un mundo incontrolado. No, hay momentos en que no busca fuera del teatro. Es el momento secreto en los proscenios, en los que, aun oyendo el trajín de los tramoyistas tras los telones, los grandes maestros, los de verdad y de siempre, ofrecen solos de guitarra con un magisterio ex cátedra. Es el momento mágico de Juan, ahí aprende y asume arpegios y trémolos que luego llevará a su guitarra. Allí en La Cuadra, su estudio, mientras va viendo crecer todo un mundo de estampas, carteles y programas, va construyendo un autentico estanque de solos. Edifica su saber musical sobre los secretos que ha ido arrancando a los geniales intérpretes del acompañamiento. Maestros que, en los más largos cambios de decorados, juegan a ser concertistas. Habrá que esperar una veintena de años para que haya público que sepa escuchar un concierto de tal magisterio y tal riqueza musical como es la nuestra. Cuando se aprovecha para ir al ambigú, a fumar, o a abrir y cerrar los abanicos en las cálidas noches de teatro, Juan Mesa se queda para embarcarse en una nave de blanca vela que le asegura arribadas a puertos de ensueño y de aplausos. Si hace falta se esperará veinte años más, o los que haga falta... Cuando se tiene mucho tiempo se despilfarra en esperas.
Todo ese bagaje de los proscenios y los camerinos, esa escuela que ha ido asumiendo, lo va a verter, sobre las cabezas y manos de sus alumnos. En La Cuadra, va a estrujar la esponja de sus devociones sobre el enjambre de escalas, por las entorchadas cuerdas y por las cuerdas de agua de un arte milenario. Imposición casi patriarcal de manos, llevando gloria a la luz de un aire que se queda sin aliento con ese vibrar de sones. La gran tarea de Juan Mesa es haber ido enseñando a varias generaciones de linenses un arte que por sus características, y por sus verdades vitales, se ha ganado la consideración de nosotros mismos, no ya la del mundo entero... La mejor tarjeta de visita de un maestro son sus discípulos. Y ahí están para testimoniarlo cuantos han aprendido y bebido en las fuentes antiguas del agua y del sol. Gente que ha accedido a la profesionalidad, al magisterio; desde academias de guitarra al uso hasta los conservatorios. Una auténtica cabalgata de personas que han abierto los ojos ante la mejor creación de nuestro pueblo andaluz: La Música.
Tantos años de entrega al oficio de enseñar arte, mirando de soslayo la última fotografía conseguida, aquella flor que no se marchitará nunca o aquel zapato guardado como un tesoro, hacen que quienes conocen el paño de la enseñanza del arte nos sintamos obligados al reconocimiento por un trabajo tan fecundo y tan extendido en el tiempo. Yo me acerqué a Juan Mesa buscando subrayado musical para unos versos de Federico García Lorca. Juan me abrió el almario de las “músicas magas de mi tierra”, como dice don Antonio Machado. No me deslumbré sino que me iluminé y sentí la obligación de aprender sobre mi pueblo a través de su cultura. Los andaluces, quienes huelan la canela y el clavo, lo tienen bien fácil, porque es muy placentero el viaje por el conocimiento creativo de nuestro pueblo. Los caminos a seguir, las lecciones de esencia y de vida, son de tal belleza que es una hermosa manera de aprender de nuestro pueblo. Beberse la belleza próxima, como hace Juan Mesa, para poder explicar el milagro que siempre lleva consigo la admiración creativa del ser humano; para recrearse sobre sus propios hechos y maneras de afirmar la vida bajo esta luz que nos alumbra.
A Juan le debo el descubrir el camino de conocimiento de nuestro saber popular. Pero, sobre todo, a él le debo, no sé si se acordará, el haber visto al duende y haber aspirado su aliento en una tarde inspirada y lejana. Fue en el escenario del Teatro Royal de Rabat. Allí sentí el aguijón tremendo del arte hecho quiebro de donaire, de palabra hecha flor del campo de las musas, de son y compás como en pecho de bacantes, cintura de pitonisas y amapola de los trigales fecundos de la suprema gracia. Al menos yo lo vi bajo la enredadera de todos los sueños que se yerguen en la realidad. Yo sé que es un terreno vedado sólo para quienes han recorrido un largo camino de arte. Pero la casualidad, probablemente, y el hecho de estar atento a los brocales de los pozos del embrujo hizo que yo sintiera su danza gigantesca sobre el tablao de mi alma pequeña. Y, sobre todo, porque con nosotros -Paco Muñiz, quizá uno de sus mejores discípulos, Pepe Mariscal y yo- había un brujo oficiante, un cimentado conocedor de las maneras de rondar y manifestarse que tiene el duende.
Yo espero que, mientras Juan vaya recibiendo el testimonio de todas nuestras consideraciones, siga pontificando, que algo queda, y que vaya “tremoleando” mientras vamos animando a todos lo niños de Andalucía y de España a dar sorbos de esta magnifica agua limpia del Arte y de la Vida.
20 de mayo de 1998
Bye, Frankie
Cuando desaparece una figura del cine, uno regresa a los espacios en que se entabló la amistad con el personaje, la asiduidad suele acabar en amistad. Volver a la sala es como una manía adquirida con el paso del tiempo, un ritual obligado ante los descalabros irracionales de la vida. Qué solos nos quedamos de estas ausencias.
En tan tristes momentos, y este es el caso del viejo Frankie, me refugio en los cines, imaginariamente, claro. Y es más lamentable cuando se advierte que ya ni los lugares del recuerdo quedan. Sólo con la imaginación se puede ir al entierro de tan buenos amigos. Penoso es comprobar que ya no existen los ámbitos en donde la complicidad se hizo tan viva como real es la ficción cinematográfica. El Imperial es un monumento al mutismo y a la declinación; los dos cines del Parque ya son pisos y una calle con vocación de vial. En cuanto al Cómico, mejor evitarnos el trance del comentario. Por igual motivo, nada diré que no sea nombrar al Cómico Jardín, Trimope o Trino Cruz, tan apetecido por las piquetas de los viales. Quedan sombras del recuerdo: San Bernardo, Levante, San Miguel, Miramar. Ante todas sus pantallas, hoy cegadas, hicimos amistad con lo mejor del mundo mientras nos ofrecían una realidad que vibraba allá lejos; un mundo que nos hacía sentir esperanzas y en su ilusión convivíamos. Algunos aprendimos algo, por poco que fuese; todos aspirábamos a una vida de película.
Es el triste hecho de la pérdida, aunque no del todo, de este monstruo sagrado del celuloide, del cantante americano digno de la antonomasia, La Voz, y de la excelencia de una larga vida de éxitos y buenos compañeros. Aunque no fuera de mis favoritos, justo es respetar los etéreos, circunstanciales, epitafios del momento. Incluso que se haya dicho, como un salmo, que fue mejor actor que cantante: vivir para oír. En este trance de decir adiós al viejo Sinatra, al compañero de aventuras, no puedo, ni quiero, evitar un cálido y fervoroso recuerdo por su Ava. No sé si sería correcto, en esta ficción con visos de realidad, decir su mejor viuda. Reconforta recordarla, pensar en aquella diosa carnal de la belleza más rotunda. La adorable y adorada Ava me obliga a acudir al lugar donde estuvo en vivo; allá donde sentó sus reales, por más que algunos piensen que eran irreales sus hermosos sentares y pómulos de embrujo. Era el efecto Ava Gardner, espectáculo garantizado. Permítaseme que, en este sentido recorrido de pésame, acuda a nuestra Plaza de Toros. En sus tendidos, si yo supiera en qué asientos, posó su encanto Ava y animó a las musas del toreo a ser más hermosas. El duelo aumenta al ver en el estado en que se encuentra el coso. Es para llorar sobre los restos de una actividad tan fenecida como los grandes que se van, dejándonos tan huérfanos de arte y de belleza como de espacios para cultivarlas. Descansemos todos en paz, por exigencias del guión de la maldita naturaleza en unos casos, y, en otros, por culpa de la barbarie articulada que nos hacina en pretendidas ciudades.
En tan tristes momentos, y este es el caso del viejo Frankie, me refugio en los cines, imaginariamente, claro. Y es más lamentable cuando se advierte que ya ni los lugares del recuerdo quedan. Sólo con la imaginación se puede ir al entierro de tan buenos amigos. Penoso es comprobar que ya no existen los ámbitos en donde la complicidad se hizo tan viva como real es la ficción cinematográfica. El Imperial es un monumento al mutismo y a la declinación; los dos cines del Parque ya son pisos y una calle con vocación de vial. En cuanto al Cómico, mejor evitarnos el trance del comentario. Por igual motivo, nada diré que no sea nombrar al Cómico Jardín, Trimope o Trino Cruz, tan apetecido por las piquetas de los viales. Quedan sombras del recuerdo: San Bernardo, Levante, San Miguel, Miramar. Ante todas sus pantallas, hoy cegadas, hicimos amistad con lo mejor del mundo mientras nos ofrecían una realidad que vibraba allá lejos; un mundo que nos hacía sentir esperanzas y en su ilusión convivíamos. Algunos aprendimos algo, por poco que fuese; todos aspirábamos a una vida de película.
Es el triste hecho de la pérdida, aunque no del todo, de este monstruo sagrado del celuloide, del cantante americano digno de la antonomasia, La Voz, y de la excelencia de una larga vida de éxitos y buenos compañeros. Aunque no fuera de mis favoritos, justo es respetar los etéreos, circunstanciales, epitafios del momento. Incluso que se haya dicho, como un salmo, que fue mejor actor que cantante: vivir para oír. En este trance de decir adiós al viejo Sinatra, al compañero de aventuras, no puedo, ni quiero, evitar un cálido y fervoroso recuerdo por su Ava. No sé si sería correcto, en esta ficción con visos de realidad, decir su mejor viuda. Reconforta recordarla, pensar en aquella diosa carnal de la belleza más rotunda. La adorable y adorada Ava me obliga a acudir al lugar donde estuvo en vivo; allá donde sentó sus reales, por más que algunos piensen que eran irreales sus hermosos sentares y pómulos de embrujo. Era el efecto Ava Gardner, espectáculo garantizado. Permítaseme que, en este sentido recorrido de pésame, acuda a nuestra Plaza de Toros. En sus tendidos, si yo supiera en qué asientos, posó su encanto Ava y animó a las musas del toreo a ser más hermosas. El duelo aumenta al ver en el estado en que se encuentra el coso. Es para llorar sobre los restos de una actividad tan fenecida como los grandes que se van, dejándonos tan huérfanos de arte y de belleza como de espacios para cultivarlas. Descansemos todos en paz, por exigencias del guión de la maldita naturaleza en unos casos, y, en otros, por culpa de la barbarie articulada que nos hacina en pretendidas ciudades.
30 de marzo de 1998
INMACULADA CÁRDENAS
La ventura de la aventura
Siempre tuvo una apariencia serena al mismo tiempo que una chispa de especial actividad, algo así como de atención creativa. De ese modo puede manifestarse, eso dicen algunos, el tejemaneje de la sensibilidad cuando aflora. Es algo especial que tienen algunas personas: un resorte en la mirada, una pasta que se escapa en las actitudes... Algo envolvente, eso siempre, y que lucha por trasmitirse. No todas las personas que emiten signos así consiguen el éxito, en el caso de Inmaculada sí. Sin querer jugar a presagios ni profecías con posterioridad, quiero recordarla con esos resortes gestuales. Lo cierto es que aquella muchacha de vivaracha mirada y talante discretamente intenso, se nos dedicó totalmente a vivir un impulso que, desde adentro, le venía echando chispas por los ojos. Y se nos fue en busca de su ventura. “No soy agresiva, sí impulsiva y apasionada.”
La Universidad, una puerta hacia la aventura
Inmaculada es de esos linenses que se formaron lejos, como tantos que se habitúan a la lejanía de estos imanes sureños. Continúa un proceso iniciado por un camino de sonidos y armonías. Se licencia en Historia y desarrolla su tesis sobre el polifonista Alonso Lobo, monografía que publica la Universidad de Santiago. Una parte de su tesis doctoral, sobre la música barroca andaluza, es publicada en Barcelona por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. De estos trabajos también publicará obras del polifonista, en la Universidad de Santiago, y música para teclado del siglo XVIII de Manuel Blasco de Nebra, en la Sociedad de Musicología de Madrid.
Se le abre el mundo mágico del flamenco, cómo pasar por ese universo de sonidos negros sin tomar nota. Y estudia guitarra flamenca, primero con Juan Mesa, en La Línea; luego, en Granada, con Miguel Carmona, de la casa de los Habichuela.
Su búsqueda la lleva a París “a seguir mis estudios académicos, entonces desconecté completamente con la creación.” Investigar, conocer, aprender para que su propuesta sea de lo más coherente, la mejor receta para quien quiera ser un auténtico artista.
Ya venía rondándole su destino cuando, al principio de la aventura, estudiaba música con Joaquín Vives y, luego, violín con Inés Dauny, en nuestra ciudad. Quién podría haber pronosticado entonces, quién iba a leer el destino... por muchos signos inquietantes que tuviera aquella muchacha. Aunque seguramente sus profesores, sus familiares, ella misma; Inmaculada estaba ya leyendo, interpretando, unos sonidos interiores que le movían a ritmo, a tiempo y a compases secretos que le estaban organizando la vida. “Me examinaba como alumna libre en el conservatorio de Ceuta.” De siempre hemos necesitado centros superiores de todas las artes en esta ciudad. Conformamos un pueblo, gente, que fluye hacia las artes, la cultura... Puede que ahí resida, en buena medida y en su desarrollo, nuestro futuro en común. Es cuestión vocacional, siempre. Continuó sus estudios musicales, carrera de piano, en el conservatorio Superior de Sevilla. Las distancias iban a marcar también su personalidad, el mundo se abría ante la muchacha con una invitación a la aventura de los descubrimientos. Más tarde, guitarra clásica, clarinete; dos años de órgano, virtuosismo con M. Castillo. La muchachita de ojos vivarachos ya estaba consagrada a la música. Sus claves secretas estaban aflorando.
La aventura del Teatro
Por su vitalidad y entusiasmo se ve avocada al barroco, lo cual es un rasgo en cualquier personalidad. Rasgo que en ella se manifiesta de manera arrolladora. Sí que es impulsiva y apasionada. “De la música barroca lo más sorprendente es la policoralidad desarrollada en San Marcos de Venecia por los Gabrielli y en la que los músicos españoles se sintieron muy a gusto.” Lo de sus aficiones por los músicos barrocos, no deja de ser una pista para quien sienta curiosidad por la vida y hechos de esta Inmaculada de los sonidos, por su crianza en el arte musical y por sus devociones. Ella sabe cual es lo mejor de cada uno de ellos: “De los grandes del último barroco... todos. Purcel, Händel, Bach, Vivaldi, Corelli...”, es como si dialogara con sus signos,“no podría elegir uno en particular” ¡Claro!
El mundo del espectáculo la tienta. Acepta el reto del español sentado, del que Lope de Vega advierte a quienes se acercan a la escena. Con “Esperpento”, grupo sevillano de los de teatro independiente, hace el montaje musical de una puesta de Goldoni. El proyecto de Inmaculada va cobrando forma, se define: “Me preocupa la recepción del público de mi trabajo. Quiero que disfruten, que se comuniquen con una obra que ya no es mía sino de todo el que la hace suya.”
En Granada se le iba a abrir de par en par la puerta dorada de la percepción, la flor arrobada de los arrayanes, en unos Festivales Internacionales: “Algo que me sorprendió mucho, la primera vez que lo vi en los festivales Internacionales de Granada (donde estuve becada dos años), fue, por una parte, la Cantata del Café de Bach, y también, la música francesa de Rameau. Era mi primer contacto con la música lírica y quedé enamorada.” Y continúa su lucha, enamorada de tan lírica aventura.
Pedagogía y Creación. La filosofía de lo Concreto
Mucho se podría comentar de sus actividades pedagógicas y su influencia en enseñanzas artísticas. Para acercarnos a sus contenidos y posibilidades haría falta un trabajo exclusivo. Si se puede resumir, habría que decir que es en Lugo donde realiza sus actividades docentes, y también está enamorada de este aspecto de su profesionalidad: “me inicié de la mano de François Delalande, director de investigación musical del Groupe de Recherche Musicale, del Institut National de l’Audiovisuel.” Durante su estancia parisina conoce a los grandes de la música electroacústica como Parmegiani, P. Mion, Bayle... “y con Lejeune, de quien recibí clases de composición.” Ya en España, encontrará gran apoyo en Llorenç Barber para continuar por las rutas que se propuso. Puede que lo más difícil para un artista estudioso sea situarse en su tiempo y saber tratar a los clásicos con todos los honores; pero en su lugar. Adolfo Nuñez, dice, ha sido de gran importancia para afirmarse en sus conceptos; “me ha apoyado y ha creído en mi labor pedagógica y compositiva.”
Ella confiesa entusiasmada que Sirena es lo más importante que ha hecho hasta ahora. Se trata de una opera basada en un texto de Torrente Ballester. Se ha estrenado la primera parte y espera concluirla en este año.
El Ayuntamiento de Lugo le encargó la música para una coreografía de Juan Moredo que se estrenó el pasado mes de julio y que se repone en octubre, abriendo las Fiestas Grandes de la ciudad. Es un montaje de ballet, en dos partes, realizado por ordenador y que se titula Muralla
O Museo, concebido y realizado en el Reina Sofía, “desde la primera vez este Centro de Arte, luego museo, tuvo en mí un efecto musical inmediato.” Se trata de una obra electroacústica y todo el material utilizado ha sido realizado en el propio museo por Inmaculada, ella nos lo introduce así: “Los museos suelen ser en general lugares vivos, no sólo por las obras de arte que contienen, sino por sí mismos.”
Ante la música concreta: “... claro que es una concepción del mundo. Cuando tú aceptas que una lavadora es una caja de ritmos, has cambiado tu concepción del acto de componer. En el siglo XX la aventura es completa y por tanto obliga a buscar al artista nuevos sistemas de expresión. Los anteriores habían heredado un sistema formal y eso indudablemente les facilitaba las cosas en muchos conceptos” Habla desde la firmeza de quien sabe por qué veredas se desenvuelven sus pasos, conoce qué brisas debe aprovechar de ese vendaval de sonidos de la creación.
Desde Galicia
Lugo, La Universidad de Santiago, es de momento su paradero. Allí se realiza nuestra Inmaculada entre los dulces airiños y el limón nuestro. “Es en Lugo donde fundo el grupo Espacio Permeable.” Desarrolla un trabajo experimental, sus componentes no son músicos, y que toma forma en el espectáculo Concierto para Esculturas. En 1992, editaría un bello y excepcional disco compacto por la Fundación ACA de Mallorca, que recoge el trabajo de este Concierto. Está orgullosa de su grupo, como cualquier criatura de la escena lo está con su equipo. Ella lo promueve y lo afina para obtener grandes satisfacciones con respecto a su trabajo creativo; la formación de este grupo es el primero de ellos.
En la actualidad desarrolla un trabajo de investigación sobre espacios naturales y artísticos con otro grupo, esta vez con músicos. Se trata de GCMUS (Grupo de Creación Musical da Universidad de Santiago), fundado, en 1996, y dirigido por Inmaculada. Con ellos estrena Sirena y Monasterio Suite con la especial colaboración de los monjes del monasterio de Sobrado dos Monxes, al que está dedicada la suite.
Y le gustaría venir a ofrecernos una muestra de su arte, ¿algo del imán de los peñascos y la arena? Sus trabajos en la pedagogía musical la tienen prendida a esa Galicia musical, cantarina; tierra tan maternal como una nana con perfume de fandango. Le va a su carácter esa gaita que al sol se hace chirimía y quiere andar el mundo, pero por sus más anchos corredores. Su alma soñadora confiesa: “Mi deseo es un año sabático y recorrer el mundo, Vietnam, China, Islandia. Japón, Australia, Africa” Piensa en la ciudad de Petra, y no sé si será una clave barroca. No es arriesgado predecir que nuestra Inmaculada, esta linense de venturas y aventuras, se paseará por el mundo buscando, entre silencios y sonidos, el tono de su ideal de música. E irá buscando para ofrecerlos, organizados, en su más interesante y sincera valoración creativa. En un esfuerzo por descubrir la belleza y anotarla: “El esfuerzo compensa siempre, eres poderosa encima de un escenario, tú eres todo, todo lo que quieras.” Esta reflexión lejos de ser una frase hecha, es toda una concepción, serena y segura, del trabajo de un artista ante el público. Es el inicio de una de las mejores lecciones que pueda ofrecerse a los aprendices de brujo, a los que se inician en el hechizo de la escena.
La ventura de Inmaculada
Ante lo bronco de nuestro mundo y las contradicciones de nuestros ordenes, la serenidad se refleja en sus opiniones: “Ante el caos, lo que se puede hacer es ordenarlo. Lo futuro lo veo con alegría, con serenidad. No tengo prisas, no quiero más de lo que la vida me ha dado, me considero una persona muy afortunada, una privilegiada.” Sería interesante, bastante, oír sus opiniones sobre estos asuntos; que nos desvelara sus experiencias, pues prometen ser ricas en aventuras e intrigas creativas. Este asunto se escapa a la intención de estas líneas que sólo pretenden advertir sobre la vida y venturas de esta linense aventurera de inspiraciones musicales. Esperemos la ocasión de oírlas de ella misma alguna vez. Bueno sería contar con su presencia en algún foro musical de nuestra ciudad. Es preciso hacer un seguimiento de nuestros artistas desperdigados, “enviados y representantes” de nuestra incomprendida vocación cultural… Somos los mejores pierde-talentos del país; y con muy poco esfuerzo.
Se atreve uno a pensar, desde la admiración, que aquella muchacha se está aproximando muy finamente a la felicidad. Me alegro por ti, amiga mía, aunque sea lejos de nosotros.
La Línea Cultural, primavera de 1998 del 98
30 de octubre de 1997
José Carlos García Gómez- Linense del Año´97
Antes que otra cosa quiero agradecer al Centro Andaluz de La Línea la confianza que me dispensan al pedirme que sea yo quien se dirija a ustedes para glosar la personalidad de José Carlos García Gómez en este acto, tan emotivo para mí como importante para todos nosotros. Soy consciente de la distancia que media entre este presentador y el personaje que hoy es motivo de ésta distinción; por ello quiero agradecer muy sinceramente la posibilidad que se me brinda de participar, de alguna manera y por poca cosa que sea, por sentirme linense y por mi vínculo familiar con la figura a la que honramos hoy. Porque figura es José Carlos.
Sería preciso sintetizar su currículum para no extenderme demasiado... Me he propuesto ser breve en beneficio de sus atenciones, pero es necesario, y justo, enumerar una serie de actividades, tanto académicas y profesionales como humanas, y que hacen a Carlos merecedor de este acto de reconocimiento. Y es necesario, y es de justicia, por así dar cauce a la intención del Centro Andaluz, que no es otra que la de subrayar, de esta elegante manera, a las personas o colectivos, que vienen a significar algo substancial en nuestra vida social.
Así como se separan semillas en el semillero, así como se apartan especies para ser preservadas, para conservarlas y reponerlas, para mantener una reserva en previsión de posibles perdidas. Así se pretende elevar al rango de ejemplar a las personas que destacan en la vida de los pueblos. Esa forma de cultura, tan elemental y antigua como la propia especie nos hace reunirnos hoy en torno a Carlos. Justo es que se expongan los méritos y la trayectoria profesional de este linense, para que en los campos de las labores y en la asamblea de los que compartimos la vida en la Ciudad de La Línea, sepamos cuales son las virtudes que, por enaltecerlas, nos definen como meta y objetivo para una mejor ciudadanía en nuestra propia ciudad. Entiendo que es la manera más razonable de empezar la búsqueda de un mundo mejor. Bueno es que se sepa que hay un reconocimiento para los destacados. Una relevante evaluación que recae sobre quienes han superado el nivel que requiere la ejemplaridad; pero, entiendo, que todos los que cumplen con su destino e ideal de vida día a día, todos los buenos linenses, los hombres y las mujeres de este pueblo, que son la mayoría de la ciudadanía y que son la sal de la tierra, deben considerarse premiados. Al menos así deben considerarse los buenos ciudadanos, los mejores vecinos. Y La Línea lo que mejor tiene son sus gentes y su proyección hacia el exterior nos llena de orgullo y satisfacción. Así se hace grande la patria chica.
El Centro Andaluz, tiene siempre una difícil tarea. Deseo de todo corazón que cada día os cueste más decidir entre tantos y tan buenos merecedores de vuestra generosa distinción, digna de alabanza y aplauso. Yo sé que sois unos auténticos linces de los bosques andaluces. Gracias, como linense y como amigo.
He aquí los datos curriculares que hacen a este andaluz tan rico en aventura, si me permiten utilizar el verso de García Lorca, destacar y hacernos estar felizmente orgullosos de su trayectoria:
Nacido en La Línea. Linense y no sólo por vocación, porque es un linense de los que lo proclaman a los cuatro vientos, sino que también lo es por nacimiento.
Profesor en la Facultad de Biología de la U. de Sevilla desde 1981. Da clases relacionadas con la Zoología y la Biología Marina. Conferencias y cursos de especializaciones, Master de Medio Ambiente. Ha dirigido once tesis doctorales. Ha desarrollado un centenar de comunicaciones y ponencias en congresos científicos nacionales e internacionales
Doctor, en 1984, con premio extraordinario en doctorado y el de investigación a la mejor tesis doctoral.
Ha obtenido, junto a su equipo, una patente relacionada con la instalación y eficiencia de arrecifes artificiales para la protección de recursos pesqueros de áreas litorales.
De gran importancia son sus aportaciones, en el campo de la Biodiversidad y la Zoogeografía, al conocimiento de la fauna española y especialmente, la andaluza. Junto a su equipo, ha censado y descrito más de 2.000 especies animales marinas, de las cuales más de 500 eran completamente desconocidas en Andalucía. Una centena, de ellos, eran desconocidos en la península Ibérica y más de cincuenta se han descrito como nuevos para la ciencia.
En una de las tesis dirigidas por nuestro Dr. García Gómez, en colaboración con el Dr. Cimino, se han caracterizado y descrito catorce nuevas especies químicas que eran desconocidas para la ciencia.
Ha dirigido campañas de Biología Marina en aguas de Europa y Norte de África y también en el Mar Rojo, Océanos Indico y Pacifico, y en la Antártica. En este caso a bordo del BIO Hespérides, donde dirigió un sub programa de investigación científica basado en procedimientos de muestreo e inmersión, por lo que fue uno de los miembros del equipo nacional que, en 1994, buceó por primera vez al sur del círculo polar antártico.
También ha dirigido y participado en otros proyectos relacionados con la Biodiversidad y el Medio ambiente, financiados fundamentalmente por la COMISIÓN INTERMINISTERIAL DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA y A.M.A. (Junta de Andalucía) y empresas privadas.
Su proyecto más emblemático es el realizado en las aguas de nuestra Bahía financiado por empresas como CEPSA, Fundación Sevillana de Electricidad. Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar y Ayuntamiento de Los Barrios.
Su trabajo, junto a su equipo, contribuirá a sentar las bases de un plan de vigilancia ecológica en la bahía.
Nuestro linense ha sido reconocido por la comunidad científica Andaluza con:
PREMIO ANDALUCÍA MEDIO AMBIENTE 96
Por el Estado Español con los
PREMIO NACIONAL MEDIO AMBIENTE 97
PREMIO NACIONAL FOTOGRAFÍA CIENTÍFICA 97
La comunidad internacional le reconoce, acaba de hacerlo galardonándolo con:
PREMIO INTERNACIONAL
MEDIO AMBIENTE MARINO UNESCO, 1997
Y, como se puede apreciar está empezando, sirva su ejemplo para quienes no tienen claro que con el esfuerzo y el trabajo diario se consiguen las más altas cotas de estima social y la autoestima imprescindible. Este Linense Universal que ha sobrepasado las barreras de nuestro propio país tiene méritos sobrados para las más altas distinciones. Su juventud no es obstáculo para obtener los más dorados galardones, y los que son de casa suelen ser los más queridos y de emocionado recibo.
Para los más exigentes debe quedar claro que los linces del Centro Andaluz han acertado con hacernos subrayar su trayectoria profesional y los beneficios que su trabajo puede proporcionar en su campo, que es el Medio Ambiente, y en los terrenos más afectivos de nuestra ciudadanía.
Pero hay algo más... Su linensismo.
Para que la distinción consiga las redondeces de la perfección, José Carlos García Gómez, nuestro Linense del Año 97 es un linense de toda su vida.
Queridos Gabriel y María Ángeles, recuerdo a vuestro padre, no hace mucho, sobre la orilla de nuestra lamentablemente perdida playa de poniente. Casi un niño, untado de mar más que mojado, como en una escena de Sorolla, preparando el equipo de buceo. Muy pronto dejó Carlos de ser un aprendiz de deportista depredador. Se sumerge una y otra vez en nuestra hermosa bahía y aprende lo que de vida contiene. Allí donde yo insisto que debe estar nuestro corazón colectivo, inmerso en las bondades de nuestro paisaje total. Allí, no sólo oyó el latido múltiple de la alabanza piadosa del ser humano ante la vida; allí se hizo más linense, se hizo hombre. Él lo dice muy a menudo. Desde aquellas inmersiones de júbilo deportivo, pasa al enorme júbilo de atender a la vida. La vida es algo que cuando la ves palpitante te hace vivir, te contagia de su frescura, de su alegría sonora y de su latido inquieto. Y Vuestro padre, nuestro linense del año, se hace partidario de la vida. Y abraza ese ideal con la vocación de un misionero de leyenda, con el arrojo de un militante de la belleza suprema de lo vivo.
Pronto Carlos decide estudiar Ciencias Biológicas. Las Cariñosas se les llamaba entonces, por lo que de amor encierran en sus programas. Carlos insiste en que aquí, en nuestra bahía, se ha hecho biólogo a primera vista, como un enamoramiento; allí abajo, en nuestro más querido y lozano rincón de las profundidades. Otro orgullo para ser añadido a nuestra alegría. Y enamorado va Carlos por la vida decido a defender su conservación, decidido a razonar con la belleza palpitante de nuestro planeta. Qué orgullo pensar que todo el milagro de su esfuerzo y su prestigio hayan nacido aquí donde nosotros nos emocionamos, al menos, con nuestro paisaje. Tu destino va emparejado con tu vida. Y yo te deseo que seas linense por siempre, porque, de eso sí que entiendo, ser linense y sentirse participe de la hermosa y viva belleza que nos rodea es un don tan hermoso como el que proporciona salir de debajo de agua en nuestra bahía, el escenario de nuestros sueños, y llenarse por entero de la presencia de una piedra mágica, de mágico color y mágicos sonidos. Atendedle... yo lo he oído hablar.
Y tú, Carlos, allá abajo buscando y aprendiendo en el mejor de los libros, los mejores son los que imitan la naturaleza, dijo aquel sabio de la antigüedad. Y te encuentras con una forma de vida que yo no sé si antes habría sido visto un ser humano, ni si antes este ser hubiera visto a un semejante nuestro… Es otro de tus descubrimientos, constatar que aquel individuo es desconocido; para eso hay que conocer a muchos. Y tú, en homenaje a este pueblo de la Línea, al que tanto quieres, lo bautizas como linense. Así se ha derramado nuestro patronímico por los textos más selectos y prestigiosos del acervo científico universal.
José Carlos García Gómez que es un hombre de equipo, como casi todas las personas de valía que han trascendido por sus obras, obtiene de su equipo la distinción de ponerle garciagomeci a otro ejemplar descubierto para la sabiduría científica. Honor también a los equipos que, como los mejores, saben seguir al buen líder que les mantenga en el rumbo de sus objetivos.
Y otro equipo, esta vez el de los linces de los bosques andaluces bucea y rastrea hasta encontrar a los mejores linenses para ofrecerlos a lo buenos linenses, como dignos del honor de ser respetados por sus paisanos. EL Centro Andaluz te concede este magnifico y entrañable reconocimiento, que yo sé que tú valoras en la justa medida de tu amor por La Línea, en justo homenaje a tu persona por tu trayectoria personal y profesional. Con este galardón nos sentimos reconocidos los linenses que queremos serlo de todo corazón. Te deseo con toda el alma que, a pesar de sentirte este año linense del año 97, sigas sintiéndote el linense de corazón que eres, el que siempre has sido.
Quiero darte mi enhorabuena, después de agradecer al Centro Andaluz la oportunidad de participar en este acto entrañable. A ustedes, queridos amigos muchas gracias por su atención.
Sería preciso sintetizar su currículum para no extenderme demasiado... Me he propuesto ser breve en beneficio de sus atenciones, pero es necesario, y justo, enumerar una serie de actividades, tanto académicas y profesionales como humanas, y que hacen a Carlos merecedor de este acto de reconocimiento. Y es necesario, y es de justicia, por así dar cauce a la intención del Centro Andaluz, que no es otra que la de subrayar, de esta elegante manera, a las personas o colectivos, que vienen a significar algo substancial en nuestra vida social.
Así como se separan semillas en el semillero, así como se apartan especies para ser preservadas, para conservarlas y reponerlas, para mantener una reserva en previsión de posibles perdidas. Así se pretende elevar al rango de ejemplar a las personas que destacan en la vida de los pueblos. Esa forma de cultura, tan elemental y antigua como la propia especie nos hace reunirnos hoy en torno a Carlos. Justo es que se expongan los méritos y la trayectoria profesional de este linense, para que en los campos de las labores y en la asamblea de los que compartimos la vida en la Ciudad de La Línea, sepamos cuales son las virtudes que, por enaltecerlas, nos definen como meta y objetivo para una mejor ciudadanía en nuestra propia ciudad. Entiendo que es la manera más razonable de empezar la búsqueda de un mundo mejor. Bueno es que se sepa que hay un reconocimiento para los destacados. Una relevante evaluación que recae sobre quienes han superado el nivel que requiere la ejemplaridad; pero, entiendo, que todos los que cumplen con su destino e ideal de vida día a día, todos los buenos linenses, los hombres y las mujeres de este pueblo, que son la mayoría de la ciudadanía y que son la sal de la tierra, deben considerarse premiados. Al menos así deben considerarse los buenos ciudadanos, los mejores vecinos. Y La Línea lo que mejor tiene son sus gentes y su proyección hacia el exterior nos llena de orgullo y satisfacción. Así se hace grande la patria chica.
El Centro Andaluz, tiene siempre una difícil tarea. Deseo de todo corazón que cada día os cueste más decidir entre tantos y tan buenos merecedores de vuestra generosa distinción, digna de alabanza y aplauso. Yo sé que sois unos auténticos linces de los bosques andaluces. Gracias, como linense y como amigo.
He aquí los datos curriculares que hacen a este andaluz tan rico en aventura, si me permiten utilizar el verso de García Lorca, destacar y hacernos estar felizmente orgullosos de su trayectoria:
Nacido en La Línea. Linense y no sólo por vocación, porque es un linense de los que lo proclaman a los cuatro vientos, sino que también lo es por nacimiento.
Profesor en la Facultad de Biología de la U. de Sevilla desde 1981. Da clases relacionadas con la Zoología y la Biología Marina. Conferencias y cursos de especializaciones, Master de Medio Ambiente. Ha dirigido once tesis doctorales. Ha desarrollado un centenar de comunicaciones y ponencias en congresos científicos nacionales e internacionales
Doctor, en 1984, con premio extraordinario en doctorado y el de investigación a la mejor tesis doctoral.
Ha obtenido, junto a su equipo, una patente relacionada con la instalación y eficiencia de arrecifes artificiales para la protección de recursos pesqueros de áreas litorales.
De gran importancia son sus aportaciones, en el campo de la Biodiversidad y la Zoogeografía, al conocimiento de la fauna española y especialmente, la andaluza. Junto a su equipo, ha censado y descrito más de 2.000 especies animales marinas, de las cuales más de 500 eran completamente desconocidas en Andalucía. Una centena, de ellos, eran desconocidos en la península Ibérica y más de cincuenta se han descrito como nuevos para la ciencia.
En una de las tesis dirigidas por nuestro Dr. García Gómez, en colaboración con el Dr. Cimino, se han caracterizado y descrito catorce nuevas especies químicas que eran desconocidas para la ciencia.
Ha dirigido campañas de Biología Marina en aguas de Europa y Norte de África y también en el Mar Rojo, Océanos Indico y Pacifico, y en la Antártica. En este caso a bordo del BIO Hespérides, donde dirigió un sub programa de investigación científica basado en procedimientos de muestreo e inmersión, por lo que fue uno de los miembros del equipo nacional que, en 1994, buceó por primera vez al sur del círculo polar antártico.
También ha dirigido y participado en otros proyectos relacionados con la Biodiversidad y el Medio ambiente, financiados fundamentalmente por la COMISIÓN INTERMINISTERIAL DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA y A.M.A. (Junta de Andalucía) y empresas privadas.
Su proyecto más emblemático es el realizado en las aguas de nuestra Bahía financiado por empresas como CEPSA, Fundación Sevillana de Electricidad. Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar y Ayuntamiento de Los Barrios.
Su trabajo, junto a su equipo, contribuirá a sentar las bases de un plan de vigilancia ecológica en la bahía.
Nuestro linense ha sido reconocido por la comunidad científica Andaluza con:
PREMIO ANDALUCÍA MEDIO AMBIENTE 96
Por el Estado Español con los
PREMIO NACIONAL MEDIO AMBIENTE 97
PREMIO NACIONAL FOTOGRAFÍA CIENTÍFICA 97
La comunidad internacional le reconoce, acaba de hacerlo galardonándolo con:
PREMIO INTERNACIONAL
MEDIO AMBIENTE MARINO UNESCO, 1997
Y, como se puede apreciar está empezando, sirva su ejemplo para quienes no tienen claro que con el esfuerzo y el trabajo diario se consiguen las más altas cotas de estima social y la autoestima imprescindible. Este Linense Universal que ha sobrepasado las barreras de nuestro propio país tiene méritos sobrados para las más altas distinciones. Su juventud no es obstáculo para obtener los más dorados galardones, y los que son de casa suelen ser los más queridos y de emocionado recibo.
Para los más exigentes debe quedar claro que los linces del Centro Andaluz han acertado con hacernos subrayar su trayectoria profesional y los beneficios que su trabajo puede proporcionar en su campo, que es el Medio Ambiente, y en los terrenos más afectivos de nuestra ciudadanía.
Pero hay algo más... Su linensismo.
Para que la distinción consiga las redondeces de la perfección, José Carlos García Gómez, nuestro Linense del Año 97 es un linense de toda su vida.
Queridos Gabriel y María Ángeles, recuerdo a vuestro padre, no hace mucho, sobre la orilla de nuestra lamentablemente perdida playa de poniente. Casi un niño, untado de mar más que mojado, como en una escena de Sorolla, preparando el equipo de buceo. Muy pronto dejó Carlos de ser un aprendiz de deportista depredador. Se sumerge una y otra vez en nuestra hermosa bahía y aprende lo que de vida contiene. Allí donde yo insisto que debe estar nuestro corazón colectivo, inmerso en las bondades de nuestro paisaje total. Allí, no sólo oyó el latido múltiple de la alabanza piadosa del ser humano ante la vida; allí se hizo más linense, se hizo hombre. Él lo dice muy a menudo. Desde aquellas inmersiones de júbilo deportivo, pasa al enorme júbilo de atender a la vida. La vida es algo que cuando la ves palpitante te hace vivir, te contagia de su frescura, de su alegría sonora y de su latido inquieto. Y Vuestro padre, nuestro linense del año, se hace partidario de la vida. Y abraza ese ideal con la vocación de un misionero de leyenda, con el arrojo de un militante de la belleza suprema de lo vivo.
Pronto Carlos decide estudiar Ciencias Biológicas. Las Cariñosas se les llamaba entonces, por lo que de amor encierran en sus programas. Carlos insiste en que aquí, en nuestra bahía, se ha hecho biólogo a primera vista, como un enamoramiento; allí abajo, en nuestro más querido y lozano rincón de las profundidades. Otro orgullo para ser añadido a nuestra alegría. Y enamorado va Carlos por la vida decido a defender su conservación, decidido a razonar con la belleza palpitante de nuestro planeta. Qué orgullo pensar que todo el milagro de su esfuerzo y su prestigio hayan nacido aquí donde nosotros nos emocionamos, al menos, con nuestro paisaje. Tu destino va emparejado con tu vida. Y yo te deseo que seas linense por siempre, porque, de eso sí que entiendo, ser linense y sentirse participe de la hermosa y viva belleza que nos rodea es un don tan hermoso como el que proporciona salir de debajo de agua en nuestra bahía, el escenario de nuestros sueños, y llenarse por entero de la presencia de una piedra mágica, de mágico color y mágicos sonidos. Atendedle... yo lo he oído hablar.
Y tú, Carlos, allá abajo buscando y aprendiendo en el mejor de los libros, los mejores son los que imitan la naturaleza, dijo aquel sabio de la antigüedad. Y te encuentras con una forma de vida que yo no sé si antes habría sido visto un ser humano, ni si antes este ser hubiera visto a un semejante nuestro… Es otro de tus descubrimientos, constatar que aquel individuo es desconocido; para eso hay que conocer a muchos. Y tú, en homenaje a este pueblo de la Línea, al que tanto quieres, lo bautizas como linense. Así se ha derramado nuestro patronímico por los textos más selectos y prestigiosos del acervo científico universal.
José Carlos García Gómez que es un hombre de equipo, como casi todas las personas de valía que han trascendido por sus obras, obtiene de su equipo la distinción de ponerle garciagomeci a otro ejemplar descubierto para la sabiduría científica. Honor también a los equipos que, como los mejores, saben seguir al buen líder que les mantenga en el rumbo de sus objetivos.
Y otro equipo, esta vez el de los linces de los bosques andaluces bucea y rastrea hasta encontrar a los mejores linenses para ofrecerlos a lo buenos linenses, como dignos del honor de ser respetados por sus paisanos. EL Centro Andaluz te concede este magnifico y entrañable reconocimiento, que yo sé que tú valoras en la justa medida de tu amor por La Línea, en justo homenaje a tu persona por tu trayectoria personal y profesional. Con este galardón nos sentimos reconocidos los linenses que queremos serlo de todo corazón. Te deseo con toda el alma que, a pesar de sentirte este año linense del año 97, sigas sintiéndote el linense de corazón que eres, el que siempre has sido.
Quiero darte mi enhorabuena, después de agradecer al Centro Andaluz la oportunidad de participar en este acto entrañable. A ustedes, queridos amigos muchas gracias por su atención.
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